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Descripción

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En el verano de 2016, quienes formamos parte de la Editorial me cayó el veinte, organizamos una jornada de trabajo que, de manera aparentemente muy “natural”, dimos en llamar “Un día con los griegos”. La idea había empezado a tomar forma cuando nos cayó el veinte respecto a la cantidad —se podría agregar: “enorme”— de textos que habíamos publicado desde el principio de nuestra labor editorial, pero más señaladamente de manera reciente, que tocaban, de forma directa o indirecta, lo que, para ser breves, llamamos “tema griego”. Bien que el asunto central se abordara tal cual en nuestros libros: Pequeñas lecciones sobre el griego antiguo, El acontecimiento Sócrates; bien que en muchos artículos se tratara de costado: “Perseo y la Gorgona: un apotropaion”; “La aporía de Freud”, “El espacio del cuerpo”, el asunto es que ese tema ha cruzado y cruza la vida entera de nuestras producciones. Así, durante la jornada se presentaron varios trabajos, la mayoría de los cuales se pueden leer en este número. Otro efecto notable y no previsto de la iniciativa y que no podemos dejar pasar desapercibido, fue la respuesta de